
“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” Hebreos 4:16
En una ocasión estábamos en una iglesia, el tiempo de adoración era muy intenso, la iglesia completa con sus manos levantadas y sus voces unánimes a Dios, el director de alabanza plenamente involucrado, los integrantes del grupo de alabanza concentrados en sus instrumentos sacando la mejor melodía para el Señor, las coristas de igual forma con sus voces entonando un canto único al Señor, pero de repente una pequeña niña de dos añitos subió a la tarima en medio de los cables, del director de alabanza y de los instrumentos llegó hasta su mamá (una de las coristas), la pequeña alzaba sus manos a mamá para que la cargara, le sonreía y saltaba; la mamá no sabía qué hacer, bueno ella si sabía que hacer: tenía que cargarla y todo estaría bien. Ahora imagínate esto, el tiempo era intenso, no era un momento para distraerse, ni mucho menos para cargar a una niña en medio de un tiempo poderoso de alabanza, pero esta pequeña irrumpió, ella quería estar con su mamá, ella no vio obstáculos para llegar hacia dónde ella, era su mamá y donde mamá estuviera, ella podía llegar.
De la misma forma, tú y yo podemos llegar con toda libertad a nuestro Padre; de hecho el Padre espera que tengamos la actitud de esta pequeña que buscaba los brazos de mamá, porque Él ya nos dio “libre acceso”. ¿Qué quiere decir esto? ¡Su hijo fue el precio que pagó por nuestros pecados y quién ahora nos ha dado el privilegio de ser llamados hijos! Hijos que tienen una libre entrada, plena libertad, que con toda confianza podemos llegar a dónde está Papá para que nos cargue sobre sus piernas, para estar con él sentarnos y conversar, no importa dónde estemos, ni como lleguemos, él desea que nos acerquemos a como dé lugar, porque él sabe que es ahí donde únicamente encontraremos la gracia y el oportuno socorro que estamos buscando y que tanto necesitamos.
Te desafío a que sobrepases los obstáculos como el pecado, el desánimo, la frustración, etc. Jesucristo ya los quitó de tu camino, acércate al Padre con toda confianza, él tiene la gracia que necesitas y en medio de tu aflicción podrás encontrar paz y nuevas fuerzas para continuar siempre.
Maggie de Santos
Actualmente cursa su Licenciatura en Teología en el Seminario Teológico Centroamericano (SETECA). Esposa de Héctor y mamá de Lucia.