
Normalmente cuando una persona hace daño a otra y le falla en cualquier sentido, se espera que la otra parte, actúe con los siguientes sentimientos: desilusión, tristeza, rebeldía, cólera, venganza, repudio, odio, desprecio, etc. Es totalmente cierto y lo sabemos porque nos han hecho daño e incluso nosotros también hemos actuado mal en contra de otros. Reconocemos, en consecuencia que si hemos traicionado a alguien, no podemos esperar ser tratados a cambio con detalles y atenciones; por el contrario, nos avergonzamos de tal acto y a continuación, dentro de nuestro ser, nos preparamos para recibir el merecido castigo y humillarnos todo lo que sea necesario o de lo contrario, retirarnos si no logramos ser perdonados.
¿Te pasó en esta ocasión que no fallaste a un ser humano, sino a Dios mismo? ¿Le traicionaste? ¿O sucedió alguna situación que no entendiste y te molestaste con él? ¿Solías pasar tiempo con él, pero vino algo en lo que te sumergiste (estudios, trabajo, tiempo familiar) y ahora estás apenado de venir nuevamente porque descuidaste esa relación? ¿Te sientes insatisfecho de un estilo de vida sin Dios, pero no sabes cómo regresar nuevamente a él?
Déjame recordarte algo: ¡¡Jesús no es como los humanos, él es Dios!! No esperes que actúe cómo lo hace el resto de la gente que te rodea. Su amor te dejará realmente admirado, así que por favor, acércate con confianza:
1 Juan 4:10 TLA 10: El verdadero amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo, para que nosotros fuéramos perdonados por medio de su sacrificio.
Su palabra no es teoría, de hecho, dividió la historia de la humanidad en dos. La maldad del hombre es grande, pero a pesar de eso, el Padre decide mostrarnos con hechos, un amor totalmente incomprensible e irreconocible ante los ojos humanos. Su amor no es lógico, ni consecuente con nuestros actos. Él nos da todo lo contrario de lo que merecemos; nos da detalles, a cambio de nuestras indiferencias.
Tenemos aquí un ejemplo claro en las escrituras:
Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más. Juan 8:1-11 (RVR1960).
Él no está aquí en la escena para condenarte, no después de haber entregado su vida por ti. ¿Qué sentido tendría para él, haber pasado todo lo que pasó hasta el punto de dar su vida por tu salvación, si ahora va a juzgarte? Por el contrario, él desea darte una vida en abundancia, que nadie puede ofrecerte. Por favor, no detengas más tu proceso de acercamiento a Dios. Ten certeza: él te ama, te perdona, te restaura y está esperándote para que juntos empiecen una nueva vida para tu bendición.
Sino sabes por dónde empezar tu proceso de regreso a casa: Puedes iniciar asistiendo este mismo día que has leído este artículo y luego que hayas regresado, no te detengas nunca más; empieza un plan de lectura de la Biblia, lleva diariamente un devocional, ayuna por lo menos una vez a la semana, puedes además comprar un libro cristiano de un tema que te interese y poco a poco integrarte en un servicio en la iglesia.
En la medida pases más tiempo con él, se creará nuevamente ese bello vínculo de amistad y la barrera de obstáculos que ahora sientes, se irán y serás libre para conocerle y adorarle.
Zuleyma de Aguilar
Líder del Ministerio de Consejería SOS Avivadores.