
Para comenzar, hay unas preguntas importantes y necesarias para poder comprender la esencia de esta lectura, en la cual abordarán sobre temas muy estratégicos, pero a la vez extensos y complejos. Te recomiendo que contestes estas preguntas de manera personal y honesta, son palabras que probablemente las escuchamos constantemente, pero ¿sabemos su real significado?, ¿las practicamos en nuestro día a día?, ¿le pedimos a Dios que nos ayude a entender su significado bajo la luz de su Palabra?, sin más preámbulos, iniciemos… ¿Te parece?:
¿Qué es para ti la crianza?
Piensa y/o anota el concepto antes de proseguir con la lectura. Veamos un concepto general de esta palabra: El término crianza proviene del latín “creare”, que significa: instruir, educar, orientar, y por ende es la posibilidad de crear vínculos afectivos entre padres, madres e hijos(as).
¿Qué es para ti diligencia?
Piensa la respuesta y si te es posible escribe lo que significa para ti esta palabra.
Quiero dejarte un par de conceptos básicos sobre lo que es diligencia:
¿Habías relacionado el significado de la palabra diligencia con amor?
La palabra de Dios tiene muchas riquezas en este tema, es el manual y guía por excelencia de muchos libros y conferencias para éste y muchísimos temas, o mejor dicho de cualquier tema; da un concepto integral sobre la crianza con diligencia, veamos la siguiente porción: Deuteronomio 4:9 “Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos”.
Este versículo es poderoso y tiene una serie de principios claves para poder ser diligente en la crianza con nuestros hijos e hijas.
Ahora bien, pensemos por un momento, ¿Qué sería lo contrario a la diligencia?:
La palabra de Dios, muestra que en la falta de diligencia existe pereza, lentitud, odio, negligencia o resistencia, entre otros aspectos nada positivos.
“El deseo del perezoso le mata, porque sus manos no quieren trabajar”. Proverbios 21:25
“El alma del perezoso desea, y nada alcanza; más el alma de los diligentes será prosperada”. Proverbios 13:4
Lee también: Proverbios 12:24, Proverbios 10:4, Proverbios 13:24
Parafraseando un dicho popular, “lo que bien empieza, bien acaba”, comenzaré por dejarte el primer y más importante de los principios para lograr una crianza diligente.
Los versículos anteriores muestran el orden que Dios pide para poder practicar una crianza con diligencia. No hay duda, que solo a través de la intimidad diaria con Dios y su Espíritu Santo, comprenderás el amor y revelación de Él para ti en este tema, y por ende te llevará no solo a reflexionar, sino a entender la importancia y su significado que trasciende todo concepto humano al respecto, a cambiar lo que necesitamos cambiar, a evaluar si amamos a Dios, a identificar si nos amamos a nosotros mismos bajo lo que Jesús nos dejó como mandato, y si amamos a nuestro prójimo, para el caso, a nuestros hijos e hijas. “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas.” Deuteronomio 6:5
Si la Palabra y el amor de Dios no están en nuestros corazones con entendimiento y conciencia, será improbable y difícil practicar una educación diligente con nuestros hijos e hijas, y por consiguiente no estaremos obedeciendo a Dios ni amando a nuestros hijos.
Dios establece la responsabilidad de la crianza a los padres, aunque existen personas e instituciones que apoyan a los padres en esta labor. Dentro de las personas que apoyan este proceso tenemos algunos ejemplos: abuelos, abuelas, tíos, tías, personas cuidadoras, doctores en sus diferentes especialidades, maestros, etc. También existen instituciones importantes de apoyo como lo son la escuela e iglesia; sin embargo, si tú eres padre o madre, la crianza es una responsabilidad exclusiva para tí.
“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes”. Deuteronomio 6:6-7
La palabra de Dios nos muestra el orden y las acciones que debemos hacer no solo con nuestras palabras sino con nuestro ejemplo. La diligencia es un mandato de parte de Dios para nosotros como padres, no es algo opcional.
Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos”. Efesios 5:15–16.
Es importante el concepto y valor que tienes de tus hijos e hijas. Dios nos dice que son valiosos y que por supuesto son un regalo de Él para nosotros.
“Los hijos son una herencia del Señor, los frutos del vientre son una recompensa. Como flechas en las manos del guerrero son los hijos de la juventud” Salmos 127:3-4
Los padres somos quienes principalmente formamos los valores en cristo y el carácter de ellos. Este trabajo requiere de mucho amor, disciplina y paciencia.
“Pero tú permanece firme en lo que has aprendido y de lo cual estás convencido, pues sabes de quiénes lo aprendiste. Desde tu niñez conoces las Sagradas Escrituras, que pueden darte la sabiduría necesaria para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús”. 2ª Timoteo 3:14-15
¿Se imagina la enorme y privilegiada responsabilidad que tenemos como padres y madres? En el proceso de instrucción, enseñanza, educación y disciplina los principales autores son el maestro y el alumno. Ellos están aprendiendo día a día como nos comportamos, como mostramos el amor o no de Dios para ellos, si nuestra vida es consistente con lo que les enseñamos o exigimos que cumplan, si Dios es nuestro referente de vida y amor. Esta noble labor NO es delegable a nadie y mucho menos a la tecnología.
“Presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros”. Tito 2:7-8.
“Que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad”. 1 Timoteo 3:4
Para finalizar oro y te animo, para que puedas realizar un compromiso que tenga que ver con crianza diligente y que afiance una de las metas de desarrollo para tu familia de acuerdo a la voluntad de Dios, la cual es buena, agradable y perfecta.
"Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes- afirma el Señor - planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza" Jeremías 29:11