
El problema es el siguiente: tú quieres involucrarte de lleno en una iglesia local, pero tus padres no te lo permiten, ya sea porque no forman parte de tu “religión”, porque quieren que pases estudiando o porque el día domingo es para estar en familia. Este conflicto puede traer desunión, contiendas y un ambiente familiar hostil. ¿Qué debes hacer ante esta situación?
Hay dos cosas importantes que debes tomar en cuenta para que puedas manejar esta situación conforme a lo que Dios manda. La primera de ellas, es que tú como hijo estás llamado a la obediencia a tus padres en todo (Colosenses 3: 20). Habrán decisiones de tus padres que no te van a gustar, hay criterios que ellos sostendrán que posiblemente serán erróneos, pero estás llamado a obedecer. Este sometimiento trae honra y respeto a tus padres y, además, demuestra tu madurez espiritual y tu compromiso con Cristo de cumplir con la Palabra de Dios, aún y cuando no quieras hacerlo.
En segundo lugar, habrán límites en la obediencia que tú debes rendirle a tus padres. Básicamente en aquellas decisiones que son contrarias a los principios bíblicos y a la voluntad de Dios. Hechos 4:19 nos dice que es más importante obedecer a Dios antes que a los hombres, y esto incluye a tus padres. Es aquí donde nos encontramos con un choque de principios bíblicos: obedecer a los padres en todo y obedecer a Dios antes que a los hombres. ¿Cómo resuelves este problema?.
Lo que debes hacer es tratar de acomodar ese anhelo de crecer espiritualmente a los parámetros establecidos por tus padres. Se trata de que puedas buscar algunas vías alternas a tu relación con el Señor que no impliquen una radical desobediencia a tus padres, que pueda interpretarse como un acto de rebeldía. Por ejemplo, si ellos te dicen que tienes que quedarte en la casa un domingo por la mañana y tú a esa hora acostumbras a ir a la iglesia, pues busca un horario en el que si puedan darte permiso y que no afecten los espacios de reunión familiar.
¿Tienes tu devocional diario, con disciplina y constancia? ¿Te impiden orar en tu casa? Debes considerar que congregarte en una iglesia es parte de tu desarrollo espiritual, pero no es lo único que puedes hacer para relacionarte con Dios. Tú comunión personal con el Señor es un oasis en medio de este conflicto de opiniones en la relación con tus padres. Como padres lo más importante que demandamos de nuestros hijos es que nos obedezcan. Si ellos ven tu actitud de sometimiento a las reglas de la casa, habiendo otras opciones de crecimiento espiritual que pudieras implementar en tu vida, estarás honrando su posición y dando testimonio de la transformación que Dios está haciendo en tu vida. Se trata de ser sabios como primera opción y no rebelarnos automáticamente a la autoridad paternal que Dios nos ha dejado.
Héctor Santos
Abogado, Máster en Derecho Empresarial. Actualmente estudia su Licenciatura en Teología en el Seminario Teológico Centroamericano (SETECA). Esposo de Maggie y padre de Lucia.