
El propósito de Dios para con el hombre y la mujer en el ámbito del matrimonio es que ambos sean felices, pero para lograr tal felicidad hay condiciones.
El hombre y la mujer se casan sin tener en cuenta las funciones que deben asumir, que van mucho más allá de quien hará una actividad o quién hará otra; se trata de una proyección espiritual y en base a esto podemos definir cinco funciones básicas para el hombre:
Hebreos 5:1 y 4 “Todo sumo sacerdote es escogido de entre los hombres, nombrado para representarlos delante de Dios y para hacer ofrendas y sacrificios por los pecados. Nadie puede tomar este honor para sí mismo, sino que es Dios quien lo llama y le da el honor, como en el caso de Aarón”. DHHA
En el antiguo el testamento el sacerdote era el encargado de entrar una vez al año al lugar santísimo y ofrecer sacrificios ante Dios para el perdón de los pecados del pueblo, pero para eso, tenía que presentarse íntegro a la presencia de Dios, de lo contrario sino tenía la santificación adecuada, el sacerdote moría de inmediato.
En el matrimonio, Dios ha escogido al hombre, para que cumpla la función de sacerdote.
1 Timoteo 5:8 “El que no provee para los suyos, y sobre todo para los de su propia casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo” NVI.
El esposo es el responsable directo de proveer los recursos materiales y financieros para el sostenimiento de su casa (Esposa e hijos), por lo tanto, el hombre no puede ni forzar, ni acomodarse a que su esposa asuma esa función.
1 Corintios 11:3 “Ahora bien, quiero que entiendan que Cristo es cabeza de todo hombre, mientras que el hombre es cabeza de la mujer y Dios es cabeza de Cristo”. NVI
La responsabilidad final de liderazgo descansa sobre el esposo, quien está llamado a ejercer en AMOR y PACIENCIA la autoridad que se le ha otorgado, sin abusos de poder.
Si el hombre ejerce el liderazgo correcto en su hogar, traerá estabilidad a la familia.
El llamado que el esposo tiene de amar a su esposa, no es con cualquier amor, sino que se le pide que la ame, como Cristo ama a su iglesia.
Efesios 5:21-32“21 Someteos unos a otros en el temor de Dios. 22 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; 23 porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. 24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. 25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, 27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. 28 Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. 29 Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, 30 porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. 31 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. 32 Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. 33 Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido”.
1 Pedro 3:7 “7 En cuanto a ustedes, los esposos, sean comprensivos con sus esposas. Reconozcan que ellas no tienen la fuerza de ustedes, pero que también a ellas Dios les ha prometido la vida eterna. Si ustedes lo hacen así, Dios escuchará sus oraciones”.
Físicamente el hombre ha sido dotado de fuerza superior con respecto a la de la mujer, por lo que tiene la capacidad de protegerla, sabiendo que ella es como “vaso frágil” y necesita ser reafirmada en el amor que él que le tiene.
Es importante tener en cuenta todas las instrucciones del manual (La Palabra de Dios) para poder hacer un excelente papel al ser el jefe del hogar. El cargo no solo implica dar órdenes y gozar de autoridad, realmente es muy demandante e implica demasiadas responsabilidades. Si lo que deseas es hacerlo de manera exitosa, es imposible lograrlo sin Dios.