
Entender esta dimensión de Padre en Dios es importante, porque una persona toma a partir de aquí una forma de ver su mundo y lo que entiende como su propia existencia. Es un poco abstracto, pero es práctico también.
¿No se venden dos gorriones por una monedita? Sin embargo, ni uno de ellos caerá a tierra sin que lo permita el Padre; y él les tiene contados a ustedes aun los cabellos de la cabeza. Así que no tengan miedo; ustedes valen más que muchos gorriones
Mateo 10:29-31
Si logramos comprender a Dios como un padre. Un padre bueno, entonces podremos nosotros mismo criar hijos confiados y seguros. Porque una relación profunda y estable con Dios se transfiere a la vida diaria. Cuando les hablamos, corregimos, ayudamos, afirmamos a nuestros hijos que emulamos la belleza y ternura de Dios para nosotros.
Aquí hay algo importante que aprender. Sólo es posible criar hijos que amen a Dios y que se acerquen a él de forma correcta, si nosotros mismo aprendemos a emular las características de un Dios fiel, perdonador y honorable.
Porque nos ha nacido un niño,
Isaías 9:6
se nos ha concedido un hijo;
la soberanía reposará sobre sus hombros,
y se le darán estos nombres:
Consejero admirable, Dios fuerte,
Padre eterno, Príncipe de paz.
Los hijos que miran en su padre una figura de amor y de autoridad aprenden a lidiar con la vida de un modo tan distintos de quiénes no lo tuvieron. De esto hay muchos estudio y estadísticas de investigadores que dan fe de tal efecto devastador en la vida de los hijos e hijas cuando papá no está o es un papá ausente.
¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios! ¡Y lo somos! El mundo no nos conoce, precisamente porque no lo conoció a él.
1 Juan 3:1
¿Está tu relación con Dios bien? Es importante que si no lo está. Si sientes ira, vergüenza, rencor o indiferencia, vayas pronto a ponerte a cuentas con él. Porque de otro modo estarás perpetuando que generaciones vivan lejos de Dios y que su visión de él como padre sea distorsionada.
Venid ahora, y razonemos —dice el Señor— aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, como blanca lana quedarán.
Isaías 1:18